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Cómo prevenir accidentes en personas dependientes y mayores

Las personas mayores o en situación de dependencia suelen experimentar una pérdida paulatina en su capacidad de movimiento así como en su agudeza visual y auditiva. Esta falta de reflejos unida al contexto cada vez más complejo en el que vivimos hace que estas personas sean más susceptibles a sufrir accidentes, así como a experimentar consecuencias más graves tras los mismos.

“Las personas dependientes y mayores son más susceptibles a sufrir accidentes debido a su limitada capacidad de movimiento y menor agudeza visual y auditiva”

La primera recomendación para evitar este tipo de accidentes entre personas mayores y dependientes es practicar ejercicio físico, siempre adaptado a las capacidades específicas de cada persona. Si mantenemos el cuerpo activo haremos que sea menos vulnerable, disminuyendo las posibilidades de sufrir un accidente y, por lo tanto, mejorando tanto la autonomía e independencia como la calidad de vida de la persona.

A continuación enumeramos una serie de consejos para evitar los accidentes entre personas mayores y dependientes en los espacios más comunes de la vida cotidiana.

En las escaleras

Las caídas en la escalera suelen ser un tipo de accidente bastante recurrente. Lo más importante es agarrarse bien a la barandilla, por lo que necesitaremos tener libre una de las manos como mínimo. También es recomendable que los escalones cuenten con bandas antideslizantes en los bordes y que la suela de los zapatos sea de goma, y por supuesto, nunca tratar de subir o bajar unas escaleras a oscuras.

En el baño

Es importante colocar agarraderas tanto en el inodoro como en la ducha. Siempre es más funcional contar con un plato de ducha que con una bañera, por la facilidad de acceso que ofrece el primero. También es importante colocar una alfombrilla antideslizante dentro de la ducha para evitar caídas. Recuerde airear adecuadamente el baño, dejando la ventana abierta si es posible, para evitar un exceso de vapor que pueda causar mareos.

En la habitación

Es importante dejar un espacio amplio para acceder a la cama, de forma que podamos acostarnos e incorporarnos fácilmente sin obstáculos en el camino. También es recomendable quitar alfombras, en especial las más pequeñas, ya que éstas suelen ser las culpables de numerosas caídas. También existe la opción de fijarlas al suelo si no queremos prescindir de ellas. Por último, colocaremos una luz tenue durante la noche para los casos en los que necesitemos levantarnos.

“Las alfombras suelen ser una de las principales causas de caídas en el hogar: cuidado con ellas”

En la cocina

La cocina es posiblemente uno de los puntos más críticos dentro del hogar en lo que se refiere a accidentes. Para prevenir los cortes trataremos de no tener cuchillos excesivamente afilados, utilizando una tabla de cortar siempre que vayamos a trocear alimentos.

La cocina también es un punto crítico en lo que se refiere a quemaduras. Para evitarlas trataremos siempre de utilizar los fogones del fondo, es decir, los que más lejos quedan del borde de la cocina. Del mismo modo no dejaremos que los mangos de sartenes y cazuelas sobrepasen el borde de la cocina. Tendremos especial cuidado al trasvasar líquidos calientes de un recipiente a otro, especialmente cuando se trate de aceite. Además, recuerda no colocar nunca agua sobre un recipiente que todavía contenga aceite caliente.

En caso de que tengamos una cocina de gas siempre nos preocuparemos de dejar las llaves de paso cerradas cuando no estemos cocinando o estemos fuera de casa, es recomendable adquirir el hábito de comprobar esto cada día antes de irse a dormir.

En la calle

Los accidentes más comunes en la calle suelen ser caídas. Para evitarlas es recomendable caminar a un ritmo lento, siempre con calzado cómodo y seguro, con la ayuda de una bastón si fuese necesario o incluso de una segunda persona.

A la hora de cruzar el paso de cebra es importante doblar la precaución y escoger el momento correcto para cruzar, siendo conscientes de las limitaciones de velocidad y movimiento con las que contamos. Del mismo modo, a la hora de subir a un transporte público también lo haremos a un ritmo tranquilo y valiéndonos de barandillas y demás agarraderos que nos resulten de ayuda.

Estas son solo algunas de las recomendaciones para evitar los accidentes más comunes entra personas mayores y dependientes como son las caídas, cortes o quemaduras. La clave está en mantener nuestro cuerpo siempre activo y no bajar nunca la guardia ¿Qué otros consejos darías tú para evitar accidentes? ¿Se te ocurre algún hábito preventivo? ¡Compártelo con el resto de cuidadores!

(Fuente: El Rincón del cuidador: http://www.elrincondelcuidador.es)

“DOTACIÓN DE RECURSOS PERSONALES” Asisttel y Fremap

“DOTACIÓN DE RECURSOS PERSONALES” es un curso que ha sido impartido por FREMAP en la sede de Asisttel de el Parque Empresarial PISA (Mairena del Aljarafe) y en la sala Guadalinfo, cedida por el Ayuntamiento de El Palmar de Troya. El contenido del curso se centró en el reciclaje sobre la prevención de los riesgos en el puesto de auxiliar de ayuda a domicilio, prestando especial atención a la preparación física para las movilizaciones y a las enfermedades infectocontagiosas. Tras la sesión interactiva, se hizo entrega a los participantes de una guía de buenas prácticas para la prevención de Riesgos en Ayuda a Domicilio.

Hipoglucemia: qué es y cómo manejarla.

¿QUÉ ES LA HIPOGLUCEMIA?

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Hipoglucemia

La hipoglucemia es una bajada del nivel de azúcar en la sangre que se manifiesta con síntomas como malestar general, mareo, temblor, sudor frío… Puede ocurrirle a cualquiera, pero es más común en diabéticos.

Es un estado patológico que consiste en un nivel anormalmente bajo de azúcar en sangre, considerándose anormal una concentración inferior a 60-70mg/dl en la sangre. Esta disminución se puede producir debido a tres circunstancias:

  • El organismo consume la glucosa presente en la sangre con demasiada rapidez.
  • La glucosa es liberada al torrente sanguíneo demasiado despacio.
  • Se libera un exceso de insulina al torrente sanguíneo.

Este es un trastorno relativamente común en personas diabéticas. La diabetes es una enfermedad que consiste básicamente en la situación opuesta a la hipoglucemia, es decir, las personas diabéticas presentan una concentración demasiado elevada de glucosa en la sangre, debido a una deficiencia en la producción de insulina por parte del páncreas (diabetes tipo I o diabetes juvenil), o a una respuesta inadecuada a la misma por parte del organismo (diabetes tipo II).

El tratamiento de esta enfermedad se basa en la administración de insulina o fármacos que faciliten la captación de la glucosa por las células. Sin embargo, un individuo diabético puede padecer un episodio de hipoglucemia si:

  • Consume una dosis demasiado alta de insulina o de alguno de los medicamentos para la diabetes.
  • No respeta el horario de tratamiento con insulina u otros tratamientos antidiabéticos.
  • No ingiere suficiente alimento, es decir, no tiene en el cuerpo glucosa disponible, ni para ser almacenada ni para ser consumida.
  • Realiza un ejercicio físico repentino que requiere un aporte energético mayor del que dispone su organismo.

SÍNTOMAS

Los síntomas de un estado hipoglucémico varían de unas personas a otras y, en función del nivel de hipoglucemia del paciente, suelen comenzar cuando los niveles en sangre se encuentran próximos a los 50mg/dl, aunque este valor es variable para cada individuo.

Los efectos que sentirá un paciente que está sufriendo una bajada de azúcar serán en la mayoría de los casos: cansancio, malestar general, adormecimiento y temblor. También es muy común la presencia de sudores fríos, palpitaciones, mareos, ansiedad, náuseas, vértigo, dolores musculares y palidez.

Dado que el nutriente principal del sistema nervioso es la glucosa, una disminución de la misma tendrá consecuencias neurológicas. Pueden experimentarse síntomas visuales (visión doble o borrosa), dolor de cabeza, convulsiones, trastornos del comportamiento, hambre desmesurada, nerviosismo e incapacidad de concentración, entre otros.

En los pacientes diabéticos que están siendo tratados, los síntomas de la hipoglucemia pueden no manifestarse hasta el momento en que la glucosa haya alcanzado ya niveles muy bajos. En estos casos el paciente puede sufrir desmayos, convulsiones, e incluso llegar al coma.

TRATAMIENTO

El método más rápido para incrementar los niveles de azúcar una vez se ha producido su bajada es consumir algún alimento azucarado, a ser posible acompañado por algún otro alimento con un cierto contenido graso y proteico.

Otra posibilidad es disponer de tabletas de glucosa. Estas pastillas se absorben a gran velocidad y suponen un incremento del nivel de glucosa en sangre de 5mg/dl por cada gramo ingerido.

Es muy importante tener en cuenta que estas acciones están destinadas a eliminar el proceso hipoglucémico, no sus síntomas (al menos no directamente). Por ello no debemos esperar una desaparición inmediata del malestar, que puede tardar varios minutos en desaparecer. Del mismo modo, hay que tener especial cuidado con no producir una hiperglucemia (nivel anormalmente elevado de glucosa en la sangre), es decir, que es necesario conocer la dosis adecuada antes de administrarla (para ello previamente se habrá realizado una medida del nivel de glucemia con un medidor específico).

En los casos más graves el tratamiento consistirá en la aplicación de inyecciones de glucosa o glucagón (hormona producida por el páncreas y cuya función es el control de los niveles de glucemia).

PREVENCIÓN

La mejor opción para las personas que tienden a sufrir bajadas de azúcar es llevar un control estricto tanto de su alimentación como de sus horarios.

Normalmente se recomienda distribuir el número de comidas diarias en cinco o seis (y no saltarse ninguna), con el objetivo de repartir equilibradamente la cantidad de glucosa ingerida a lo largo del día, y mantener así un nivel regular en el organismo.

En cuanto a la composición de los alimentos, el consumo de carbohidratos complejos (que se absorben lentamente y son empleados por el organismo de manera más eficiente), fibra y grasa (a ser posible no abusar de las grasas saturadas) favorece el equilibrio del metabolismo. Hay que reducir el consumo de alcohol, y nunca beberlo en ayunas. Los zumos de frutas y los azúcares simples (de rápida absorción), por su parte, resultan de gran ayuda cuando se sienten los primeros síntomas de una bajada de azúcar.

Otro punto a tener en cuenta es el ejercicio físico. No debe nunca realizarse en exceso, y es muy recomendable tener a mano algún alimento azucarado por si se presenta un episodio hipoglucémico durante su práctica.

Las personas diabéticas deben seguir las indicaciones del médico de forma estricta, no saltarse las comidas, y aplicar las dosis de insulina en su momento y medida adecuada.