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Campaña vacunación 2018-19

Vacúnate frente a la Gripe – Campaña 2018-2019

Gripe – Campaña 2018-2019

La GRIPE es una enfermedad generalmente leve, producida por un virus, que comienza de forma súbita con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, malestar general, congestión nasal y tos. En algunas personas mayores, o con determinadas enfermedades crónicas, puede causar complicaciones graves, sobre todo respiratorias.

Los síntomas de la GRIPE son fundamentalmente: fiebre, síntomas respiratorios, tos y malestar general. Está causada por el virus de la influenza y es de fácil contagio y transmisión entre humanos.

Para afrontar la gripe, como cualquier otra enfermedad, es importante contar con unos hábitos de vida sanos: que engloban una alimentación equilibrada que incluya todos los nutrientes necesarios, la realización de ejercicio físico y evitar hábitos como el tabaquismo o el sedentarismo.

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Consejos para prevenir la gripe

Unas medidas higiénicas adecuadas contribuyen a evitar la transmisión de determinadas enfermedades. Las medidas higiénicas fundamentales que hay que tener en cuenta para evitar la transmisión del virus son:

  • Taparse la boca al toser o al estornudar, preferiblemente con el codo.
  • Usar pañuelos desechables.
  • Lavarse con frecuencia las manos, sobre todo después de haber tosido o estornudado.
  • Procurar no reutilizar los pañuelos empleados al estornudar o limpiar las secreciones nasales.

Extremar las medidas higiénicas mencionadas anteriormente en los lugares donde exista aglomeración de personas o en trabajos de cara al público, donde cobra especial importancia el lavado periódico de las manos, que evita multitud de enfermedades que se transmiten por esta vía.

La gripe es una enfermedad causada por un virus, por lo que los antibióticos no resultan efectivos para combatirla y su uso puede crear resistencias a estos fármacos. El tratamiento consistirá en reposo, alimentación adecuada y, si fuese necesario, algún medicamento para paliar los síntomas.

La vacuna de la gripe es una medida preventiva que ha demostrado su eficacia en los grupos de riesgo de mayores complicaciones. Su médico, en caso de pertenecer a uno de estos grupos le habrá recomendado la vacunación.

Es importante realizar un uso adecuado y responsable de los servicios sanitarios para evitar su saturación y facilitar su buen funcionamiento. Hay que hacer uso de las urgencias hospitalarias sólo en los casos en los que la gravedad sea extrema. Para resolver cualquier duda sobre cuestiones sanitarias, los ciudadanos tienen disponible las 24 horas del día, los 365 días del año, el servicio Salud Responde, accesible con una simple llamadas al 955 545 060 o a través del correo electrónico (saludresponde@juntadeandalucia.es).

Recomendaciones de vacunación antigripal

Las recomendaciones de vacunación antigripal tienen como objetivo reducir la mortalidad y morbilidad asociada a la gripe y el impacto de la enfermedad en la comunidad. Por ello, deberán ir dirigidas fundamentalmente a proteger a las personas que tienen un mayor riesgo de presentar complicaciones en caso de padecer la gripe, a las que pueden transmitir la enfermedad a otras que tienen un alto riesgo de complicaciones y aquellas que, por su ocupación, proporcionan servicios esenciales en la comunidad.

¿Quiénes se deben de vacunar frente a la gripe?

  1. Personas mayores o igual a 65 años de edad. Se hará especial énfasis en aquellas personas que conviven en instituciones cerradas.

  2. Personas con menos de 65 años que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe. 

    • Menores (a partir de los 6 meses) y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares (excluyendo hipertensión arterial aislada), neurológicas o respiratorias, incluyendo displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma.
    • Menores (a partir de los 6 meses) y adultos con:
      • Diabetes mellitus
      • Obesidad mórbida (índice de masa corporal igual o superior a 40 en adultos, 35 en adolescentes o por encima de 3 desviaciones estándar en la infancia)
      • Enfermedad renal crónica y síndrome nefrótico
      • Hemoglobinopatías y anemias
      • Hemofilia y trastornos hemorragicos crónicos, así como receptores de hemoderivados y trasnfusiones múltiples
      • Asplenia
      • Enfermedad hepática crónica
      • Enfermedades neuromusculares graves
      • Inmunodeficiencias e inmunosupresión (incluida la originada por la infección por VIH, por fármacos -incluyendo tratamiento con eculizumab- o en los receptores de trasplantes)
      • Cáncer y hemopatías malignas
      • Implante coclear o en espera del mismo
      • Fístula del líquido cefalorraquideo
      • Enfermedad celiaca
      • Enfermedad inflamatoria crónica (artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico, enfermedad inflamatoria intestinal,…)
      • Trastornos y enfermedades que conllevan disfunción cognitiva: síndrome de Down, demencias y otras

En este grupo se hará un especial énfasis en aquellas personas que precisen seguimiento médico periódico o que hayan sido hospitalizadas en el año precedente.

  • Menores entre los 6 meses y los 18 años de edad, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetil salicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe.
  • Mujeres embarazadas en cualquier trimestre de la gestación

3. Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones

  • Personal de de los centros, servicios y establecimientos sanitarios, tanto de atención primaria como especializada y hospitalaria, pública y privada. Se hará especial énfasis en aquellos profesionales que atienden a pacientes de algunos de los grupos de alto riesgo anteriormente descritos.
  • Personas que trabajan en instituciones geriátricas o en centros de atención a enfermos crónicos, especialmente los que tengan contacto continuo con personas vulnerables.
  • Estudiantes en prácticas en centros sanitarios.
  • Personas que proporcionen cuidados domiciliarios a pacientes de alto riesgo o mayores.
  • Personas que conviven en el hogar, incluidos los menores a partir de los 6 meses de edad, con otras que pertenecen a algunos de los grupos de alto riesgo, por su condición clínica especial (citados en el punto 2).

  4. Otros grupos en los que se recomienda la vacunación

  • Personas que trabajan en servicios públicos esenciales, con especial énfasis en los siguientes subgrupos:
    • Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, con dependencia nacional, autonómica o local
    • Bomberos
    • Servicios de protección civil
    • Personas que trabajan en los servicios de emergencias sanitarias
    • Personal de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento por resolución judicial (incluyendo centros de acogida de inmigrantes)
  • Personas con exposición laboral directa a aves domésticas o a cerdos en granjas o explotaciones avícolas o porcinas y también a aves silvestres. La finalidad es reducir la oportunidad de una infección concomitante de virus humano y aviar o porcino, disminuyendo la posibilidad de recombinación o intercambio genético entre ambos virus.

Fuentes:

Cosejería de Salud – Junta de Andalucía: https://www.juntadeandalucia.es/organismos/salud/areas/salud-vida/programas-salud/paginas/vacunacion-gripe.html

 

Ha llegado el otoño. Cuidemos a nuestros mayores.

CUIDADOS ESPECIALES PARA EL OTOÑO

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actividad física mayores

Poco a poco se ha instalado el otoño. Es momento de tomar precauciones, especialmente entre los mayores. Las personas con más de 60 años constituyen un grupo de alto riesgo de sufrir complicaciones derivadas de la gripe, normalmente por padecer enfermedades crónicas. Así pues, en su caso es fundamental vacunarse de la gripe y realizar ejercicio físico. Pero las medidas de prevención son muchas más:

Medidas básicas:

  • Lavarse las manos con frecuencia.
  • Taparse la boca y la nariz con un pañuelo de papel al estornudar o toser y desecharlo inmediatamente después.
  • Ventilar las habitaciones abriendo ventanas.
  • No compartir vasos, cubiertos, toallas y otros objetos que hayan podido estar en contacto con saliva o secreciones.

Actividad física:

El ejercicio físico debe ser regular y estar adaptado a las necesidades y posibilidades de cada una de las personas mayores. Lo adecuado: caminar, ejercicios de tonificación, estiramiento y la potenciación muscular. El sedentarismo es un factor de riesgo cardiovascular.

 

Nutrición:

Una dieta sana debe regirse por las recomendaciones que aparecen en la pirámide alimentaria. Al menos cinco comidas diarias. Prestar especial atención al aporte energético del desayuno. No pasar muchas horas sin comer (a media mañana es necesario hacer un pequeño almuerzo). Para la cena alimentos fáciles de digerir (verduras cocidas, sopas o pescados.

La alimentación de las personas mayores se debe de cuidar y controlar durante todo el año. Debido a que el proceso de envejecimiento trae consigo la reducción de los nutrientes necesarios que se necesitan. Sin embargo, en otoño este cuidado ha de ser mayor, puesto que es importante subir las defensas y así ayudar al cuerpo en el cambio del calor al frio.

Y es que, las personas mayores son más proclives a tener las defensas bajas, lo que da lugar a generar enfermedades y complicaciones. Debido a que las personas con más de 60 años son las más dadas a sufrir un empeoramiento derivado de la gripe.

Debido a que con el frio las defensas se debilitan mucho más, es la alimentación la que juega un papel fundamental. Otorgándole prioridad a los alimentos que proporcionen los nutrientes necesarios que el cuerpo necesita.

¿Qué alimentos tomar? 

– ANTIOXIDANTES Y ACEITE DE OLIVA 

Resultado de imagen de antioxidantesEntre los antioxidantes, que vienen bien contra el envejecimiento, están las frutas y las verduras frescas como bayas, uvas negras, remolacha y los tomates. Y por otro lado, el aceite de oliva, ya que según muchos expertos tiene efectos positivos en la memoria y debido a sus grasas saludables resulta muy importante para controlar enfermedades cardiovasculares.

– VITAMINA C

Frutas como el limón, la naranja, el kiwi y las frambuesas son ricas en vitamina C y por ende son ideales para combatir la apatía física y la fatiga. Además son importantes porque favorecen la absorción del hierro.

La alimentación de los mayores en otoño

– VITAMINAS DEL COMPLEJO B

Las podemos encontrar en alimentos integrales y legumbres, así como en proteínas como los garbanzos, las judías o las lentejas. También es importante consumir pescados como el atún o el salmón, ya que gracias a la acción de sus ácidos grasos se fortalece el desarrollo del sistema cerebral y nervioso.

– HIERRO, PARA LA ENERGÍA 

Alimentos como los frutos secos, legumbres, vegetales verdes (espinacas o acelgas), moluscos (berberechos y almejas), cereales y especias (comino, eneldo, pimienta, canela). Este mineral ofrece múltiples ventajas, pero la principal es que favorece la prevención de infecciones, además que otorga resistencia física. Si no se consume suficiente hierro el resultado será cansancio y debilidad y puede derivar a enfermedades como la anemia, insomnio o dolor de cabeza.

– LAS LEGUMBRES

las legumbres proporcionan una fuente de hierro y proteína que aporta resistencia física contra las infecciones y reduce el cansancio y debilidad corporal. Además, su consumo ayuda al tránsito intestinal gracias a su alto contenido en fibra.

Fuente: Guía editada por la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA).