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GOLPE DE CALOR

 

El principal mecanismo ante un incremento de la temperatura corporal o golpe de calor es una dilatación de los pequeños vasos periféricos para favorecer el paso de la sangre por la piel. Esto, unido a un aumento de la sudoración, hace que se pierda calor por evaporación, lo que puede llevar a una perdida importantísima de líquidos que repercute a nivel de los distintos órganos (riñón, corazón, cerebro…).

Si la temperatura exterior es muy alta y las pérdidas de líquidos no se reemplazan de forma adecuada, entramos en una situación de deshidratación, la tensión arterial desciende, aparece sensación de debilidad e incluso calambres musculares; si esta situación no se corrige a tiempo y progresa, se pierde la capacidad de sudoración y la piel presenta un aspecto seco y enrojecido, la temperatura corporal asciende progresivamente hasta cifras que superan los 40 grados, entrando en hipertermia y, si este proceso continúa, se llega a una situación de shock en la que sucede un fallo de los distintos órganos, convulsiones y coma.

Es importante saber detectar los síntomas de la hipertermia:

  • Dolor de cabeza
  • Sensación de boca seca y pastosa
  • Náuseas, vómitos, mareos, escalofríos
  • Piel seca y enrojecida
  • Calambres musculares en brazos, piernas o vientre
  • Desorientación, pérdida de conciencia o confusión
  • No sudoración ante las altas temperaturas.

 

Dificultad a la hora de reconocer un golpe de calor en el adulto mayor 

El impacto de los golpes de calor es especialmente importante en personas mayores, cuyas patologías cardiovasculares o respiratorias pueden agravar los síntomas del golpe de calor.

En el caso de la población anciana el reconocimiento del golpe de calor se ve dificultado por la coexistencia de dos o más enfermedades en un mismo individuo, generalmente relacionadas, que puede provocar confusión con otros procesos como la fiebre, la alteración del estado mental más frecuente en el anciano o taquicardias. Además en los ancianos, estos cuadros no suelen estar precedidos de ejercicio físico intenso, por lo que siempre hay que pensar en ellos independientemente del grado de actividad.

Estas circunstancias impiden reconocer precozmente estos cuadros en los ancianos, porque el pronóstico está directamente relacionado con la rapidez de actuación. Se debe pensar siempre en la posibilidad de un golpe de calor coincidiendo con los períodos de temperaturas más elevadas, independientemente de que los síntomas se puedan explicar por otros procesos.

Cinco de cada diez fallecidos por golpe de calor tiene más de 65 años

En 2015 se produjeron 23 muertes por golpe de calor, mientras que en 2016 fueron 6 los fallecimientos, según un informe del Plan Nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud.

La edad media de las personas fallecidas en 2016 fue de 59 años, el 100% de los casos eran hombres. El 57% de los fallecidos tenían más de 65 años.

Las personas mayores de 65 años son el colectivo más vulnerable a las altas temperaturas de estos días, debido a que responden peor al calor extremo, su sensación de sed es menor y suelen olvidarse de beber. Un riesgo que se ve incrementado si la persona sufre sobrepeso, enfermedades crónicas o se está medicado

Recomendaciones para prevenir la hipertermia

Para evitar estos golpes de calor es importante hidratarse muy bien, beber bastante agua, al menos dos litros diarios, aunque no se tenga sensación de sed. Dado que los mayores tienden a no sentir la sed es necesario estar pendientes de que consuman la cantidad de agua recomendada.

Conviene hacer comidas frías y ligeras que ayuden a reponer las sales minerales que se pierden con la sudoración (gazpachos ligeros, ensaladas frías, verduras, etc.) y evitar comidas copiosas y calientes. Como acompañamiento a estas comidas hay que evitar el consumo de alcohol, cafeína o bebidas azucaradas, ya que estos productos pueden empeorar las consecuencias del calor.

Es importante que si los mayores realizan algún tipo de actividad física, no sea a las horas de máximo calor, entre 12.00 a 17.00 horas.

Es importante que se vistan con ropa amplia, poco ajustada, elegir tejidos ligeros, como el algodón y de colores claros, y que salgan a la calle acompañados por sombreros o gorras.

Mantener la casa fresca y ventilada y no permanecer en vehículos estacionados o cerrados.

¿Qué hacer ante un golpe de calor?

En caso de producirse un golpe de calor, las recomendaciones para conseguir parar sus efectos son:

  • En primer lugar, es necesario llamar a los servicios de emergencia. Una subida repentina e incontrolada de la temperatura corporal puede tener terribles efectos, incluido el fallecimiento del afectado, por lo que es fundamental contar con la ayuda de especialistas.
  • Mientras se espera a los servicios de emergencia es importante tratar de bajar la temperatura del afectado con la aplicación de paños empapados en agua fresca en zonas especialmente sensibles como son frente, nuca, axilas e ingles.
  • Otra medida es tumbar a la persona con los pies elevados, a una altura mayor que la cabeza, para favorecer así el retorno venoso.
  • No hay que olvidar la hidratación del afectado. Para eso es necesario facilitarle líquidos para que beba poco a poco. Lo más adecuado en caso de urgencia es que beba agua con un poco de sal y azúcar, o alguna bebida isotónica, o los preparados específicos para rehidratación de venta en farmacias.